|
FERMÍN
No fueron meses, sino años, los que Fermín Ventura dedicó a crear su particular biblioteca. Cada instante de ocio, cada minuto lejos de las obligaciones, lo invertía en acrecentar su colección. Su idea, su obsesión: reunir mil libros. Los mil que, a su juicio, todo hombre debería leer antes de morir. Y, poco a poco, lo estaba consiguiendo. Sus estanterías recogían volúmenes de todas las épocas y estilos: desde “El Contrato Social” hasta “Cien años de soledad” pasando por “Cinco horas con Mario”, “Un mundo feliz” y ese cuentecillo engañaviejas que es “ La Biblia ”. Año tras año, Fermín veía con deleite crecer su obra con cada adquisición, hasta que, finalmente, la completó. En el mismo instante en el que colocó el libro mil en el único hueco que quedaba, Fermín cayó muerto. Nunca leyó un solo libro. |